miércoles, 10 de septiembre de 2014

EL DIARIO DE FER CAPITULO 27



CAPITULO 27
“EL ADIOS”
 Era demasiado soñar con ser feliz, levantarme en las mañanas, leer el mensaje de mi novio diciéndome buenos días amor, ir a clases, ver a mi mejor amigo, salir en la tarde con ellos y pasarla de lo mejor, ya había olvidado como era estar preocupado por algo, triste, desesperado, y ahora me encontraba en un taxi rumbo al aeropuerto al borde del llanto. El camino me parecía eterno, mis manos estaban frías y sudadas, creí que no iba a poder hablar por última vez con Erick, pero lo hice, lo alcance, sus padres estaban a nuestro lado, no podía decir todo lo que sentía en ese momento, por que escuchaban, fuimos a la cafetería y nos sentamos juntos a platicar;
− ¿Cuándo pensabas decírmelo?
−hace algunas semanas mis padres me lo dijeron, estabas muy feliz Fer y no quería verte triste, yo sé lo que has sufrido, estuve ahí cuando ni siquiera salías de tu cuarto, cuando te aislabas de las personas.
−lo sé y es por eso que no podías irte sin despedirnos, siempre serás mi mejor amigo, me aras mucha falta.
−solo será un año…
−y que hare mientras, ni siquiera conoces a alguien, es otro continente, otro país ¡ya se! quédate conmigo, mis padres te aceptaran, así no tendrás que dejar la escuela.
−ya está todo arreglado, es demasiado tarde, te había dejado un mensaje para vernos pero creo que no lo leíste, ahora tienes otras prioridades.
−la amistad esta delante de todo, nada más me importa, solo tú, espero que este año se pase pronto para volver a verte.
Saco de su mochila una rosa casi marchita y me la dio, tomo mi mano y dijo –no dejes que nadie pase sobre ti, vales mucho y te mereces tener alguien que te quiera tal y como eres, sin esconderse ni aparentar otra cosa, que no le importe nada más que hacerte feliz.


Sabia porque me lo decía, y lo más importante por quien, aunque no era un adiós, sino un hasta pronto, no pensaba como serian mis días de ahora en adelante, era más que una rutina tenerlo a mi lado, era saber que había alguien que estaría ahí cuando más lo necesitara, que me atraparía cuando callera y que me ayudara a levantarme con más fuerzas.
Muchas veces tratamos de llegar mucho más allá, de meternos en el corazón de la otra persona, pero el amor es de dos y si no se logra nada más se puede hacer, prefería tener a Erick como amigo, sé que como novio seria aún más increíble, pero no quería perder toda esta magia que teníamos cuando estábamos juntos.
El avión se había ido y con él se había llevado un pedazo de mi corazón, de mi vida, de regreso en casa, sentado a un lado de mi ventana, observando como el ultimo rallo del sol trataba de escapar de la obscuridad de la noche, pensaba, en que tal vez nunca llegaría a ser cien por ciento feliz, siempre parecía ser todo perfecto y de repente, llegaba algo que lo cambiaba todo. No era solo una cuestión que estaba en mi cabeza, ni mucho menos por la depresión provocada en el momento, sino todo lo que me rodeaba, era frustrante vivir bajo las reglas de la sociedad, no poder expresar lo que piensas, ni ser quien en realidad eres, salir a la calle y sentir las miradas acusadoras de la gente donde no hacer lo que ellos piensan propio es estar mal.
Tenía a mi familia, que no sabía que era homosexual y no sabía cómo reaccionarían cuando lo supieran, estaba también mi novio, era mi chico perfecto, de quien había estado enamorado desde el primer instante que cruzo frente a mí, pero que tenía un defecto, ese era su novia. Aunque yo mismo había aceptado esta estúpida relación, ser el otro y compartirlo con alguien mas no era lo que quería.
Y así había comenzado mi semana, las últimas de mi año escolar, estaba por cerrar un ciclo y comenzar uno nuevo, en mi vida. Al día siguiente no tuve ganas de ir a la escuela, me quede acostado hasta tarde, mirando la televisión, escuchando música en mis audífonos. Más tarde llego a mi casa Raúl, subió a mi cuarto, aún estaba en pijama, me dio un poco de pena.
− ¿Qué haces aquí?
−como ¿qué? Pues vine a ver por qué no fuiste a la escuela.
−eh, me sentía un poco mal.
−claro, es eso o estas triste porque tu amiguito se fue…
−está bien, si solo viniste a reclamarme puedes irte.
−no, perdona, estaba preocupado.


Mi madre me grito desde el piso de abajo; Fer voy a salir, regreso más tarde. Después que se fueron bajamos, pusimos una película para pasar la tarde juntos, Raúl se acomodó en la esquina del sillón y yo entre sus piernas, rodeándome con sus brazos.
−oye…
− ¿Qué?−conteste.
−te quiero…
Raúl no era de ser muy romántico, así que disfrutaba de estos momentos tan lindos, más tarde comenzó a besarme el cuello, saco mi playera, sus manos recorrían mi pecho de arriba abajo, me voltee y me senté sobre sus piernas, deslice fuera su uniforme dejándolo solamente con su pantalón de tela, me encantaba y me prendía verlo sin camisa, recorrer sus músculos con mis dedos, metió sus manos entre mi short tomándome por detrás, encima de mi bóxer.
−espera, no puedo hacer esto−mientras me paraba del sillón.
− ¿Por qué? ¿No quieres estar conmigo?−contesto.
−estamos en mi casa…
−que tiene, estamos solos, por un rato más.
−no, por favor dejemos esto, no puedo hacerlo.
Al parecer, a mi novio no le había echo mucho gusto que lo dejara así, quería tener relaciones con migo, pero tras explicarle que pensaba que mi primera vez tenía que ser muy especial, algo que no olvidara nunca, pero no me comprendía, solo me dijo; qué caso tiene ser novios, si cada vez que quiera estar a tu lado, dirás que no, yo quiero hacerlo y si tú no estás dispuesto pues creo que hasta aquí la dejaremos…
No conteste nada, simplemente se levantó y se fue sin despedirse de mi.


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domingo, 7 de septiembre de 2014

EL DIARIO DE FER CAPITULO 26




CAPITULO 26
“NO ME DEJES SOLO”

Los meses pasaron, después de que mi vida, la cual creía sin sentido, tomara un giro de trecientos sesenta grados y vivir cada día se volviera excitante, despertar cada mañana con la esperanza de tener una nueva aventura al lado de mi novio y de mi mejor amigo. Aunque por alguna razón se había vuelto algo pervertida y con ella yo también, bueno, no podía ver la vida de la misma manera en la que la veía cuando entre a esta escuela, nada quedaba ya de aquel Fer tímido, ahora era introvertido y ya podía confiar en mí mismo.
Todo era miel sobre hojuelas, pero cuando recordaba que aun mi relación con Raúl era secreta sentía algo en el estómago, algo que me decía que estaba mal, que tal vez no era lo que en realidad quería, ya llevábamos poco más de seis meses juntos, entre peleas, reconciliaciones y esas cosas, el ya llevaba por lo menos unas cuatro novias públicamente, decía que aún no estaba listo para salir del closet y tal vez yo no exigía nada de el por qué tampoco lo estaba.


Faltaban unas dos semanas para terminar el primer año de clases, esa mañana estaba en casa, preparándome para que Raúl pasara por mí, sus papas estarían tres  días fuera de la ciudad y quería que fuera a acompañarlo para que no estuviera solo. Antes de que el pasara por mi estaba en el chat, me callo un mensaje de Erick, estaba por abrirlo cuando sonó el timbre de la puerta, baje corriendo las escaleras y abrí, era el, me fui. Estábamos ya en su casa, justo antes de abrir la puerta, le llamaron al celular, era su mama, lo puso en altavoz.
−Raúl, se me olvido decirte que no quiero que estés metiendo a tus amiguitos, a la casa.
−no, mama no te preocupes−contesto y colgó.
−pues creo que yo me voy−le dije riendo.
−que tú no eres mi amiguito, que tú eres mi novio tonto, vale entra.
Ya había estado en su casa muchas veces antes, pero no tuve la oportunidad de andar libremente por ella con sus padres presentes, ellos no eran como los míos, abecés me parecía que le exigían demasiado a Raúl.
Después de realizar mi recorrido turístico por ella solo, me dirigí de nuevo a la sala, busque a mi novio pero no estaba, me grito que fuera a su cuarto, estaba sentado en la cama con una caja de películas en las piernas.
−escoge una para que veamos mientras pido una pizza vale.


Fue a llamar, la mayoría de las películas eran de acción, no me gustaban mucho, bajo su cajón vi otra caja, él no estaba para preguntarle así que la tome, eran muchos video juegos, pero al fondo podía ver otras cosas, eran revistas para adultos, las saque y eche un vistazo, había chicas con muy poca ropa y fotos muy pornográficas. Entro de nuevo a la habitación, me vio con sus revistas en la mano;
−Fer ¿qué haces con eso?
−eh… estaba buscando unas películas, pero toma, te las devuelvo.
−no son mías, son de mi primo, me las presto te lo juro.
−mi amor, no me preocupa que tengas estas revistas, de verdad.
Contesto; por eso te quiero, se acercó a mí y me dio un beso, me tiro sobre la cama, bajo hacia mi cuello, quite su chaqueta, deslice su camisa por la espalda, él lo hizo con la mía. Estaba de espaldas, él se metió en medio de mis piernas, seguía besándome, quite su camisa, me senté y quito la mía, estaba sobre él, escuchaba su respiración profunda y acelerada, baje lentamente con mis dedos sobre su pecho,  por los bellos debajo de su ombligo, llegue a su pantalón, quite su cinturón, lo deslice fuera, lo desabroche y el hizo lo mismo con el mío, estaba por deslizar mi jean entre mis piernas pero no lo deje, me levante de la cama;
−perdóname, pero no estoy preparado−mientras me ponía la ropa de nuevo.
Él estaba sentado, solo sonrió y dijo, está bien y se tiró de nuevo sobre la cama, dijo; ven acuéstate a mi lado, lo hice, el aún estaba sin camisa, me recosté sobre su pecho y quedamos totalmente dormidos.
Una hora después, desperté, eran casi las cuatro de la tarde, le pedí que me acompañara a mi casa, no tenía ganas de caminar solo, eran solo unas cuadras que había de distancia, me dejo en la puerta y nos despedimos dándonos la mano, como simples amigos. Mis padres habían salido de compras, estaba solo en casa, subí a mi cuarto para tomar un baño, estaba por meterme cuando me acorde del mensaje de Erick que no había leído, abrí la computadora.
−Fer, te escribo para despedirme, a mi padre lo han transferido a Londres por su trabajo, esta tarde partiremos, nuestro vuelo sale a las seis de la tarde, ya no poder verte este lunes en clase, mi madre hablo con el director y me dieron los papeles, sabes que siempre has estado y estarás en mi corazón, algún día volveré a verte y tal vez me puedas dar una oportunidad. ¿Podemos vernos? Te espero en el café de siempre a las tres.
Era demasiado tarde para ir a verlo, tome mis cosas y Salí corriendo a tomar un taxi, faltaba una hora para que se fuera, tenía que alcanzarlo, aún estaba muy lejos del aeropuerto, aun  no podía creer que ya no lo vería mas, pero tampoco quería no despedirme de él.

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