lunes, 4 de agosto de 2014

EL DIARIO DE FER CAPITULO 15



CAPITULO 15
“FANTASIAS”
Esa mañana salimos temprano, Alonso y yo íbamos a un lugar que habíamos encontrado por casualidad en internet, donde muy pocas personas llegaban, tío Guillermo y Octavio pasarían el día conociendo la playa, estábamos en camino cuando mi primo recibió una llamada, era diana, minutos después de charla me pregunto; pueden venir con nosotros, la idea no me parecía nada bien, pero no podía negarme, ellas ya conocían el lugar y quedaron de buscarnos.


Al llegar nos pusimos los bañadores, tiramos unas toallas en la arena y nos acostamos uno al lado del otro, más tarde llegaron las chicas, se levantó y fue a saludarlas, se acercó a diana y el la abrazo, le dio un beso, en ese momento me sentí un poco raro, me dieron celos.
Me pare, se acercó lupita pero yo seguía viendo a Alonso platicando y riendo con esta chica, en realidad no me gustaba que estuvieran allí, yo quería pasar ese día solo con mi primo, y la idea de haber podido estar juntos, me gustaba mucho, porque sabía que nos la íbamos a pasar muy bien, pero aparte de todo esto me molestaba tener que aguantar una vez más a esta chica que me parecía insoportable, y que parecía no quererse despegar de mí.
Se acercaron a nosotros, estuvimos hablando, pude saber más cosas de ella, como que era mayor que todos nosotros, al medio día, nos juntamos a comer unos emparedados que había guardado en mi mochila, después de eso, nos quedamos sentados en la orilla de la playa, me quería bañar pero me parecía una falta de educación dejar sola a lupita, a partir de ese momento me di cuenta de que el día sería muy aburrido, que hasta que no nos quitáramos de encima a ellas, aquello no tendría nada de diversión, no me atreví a preguntarles si se iban a largar temprano, pero yo tenía la esperanza de que sí.
La mañana fue un completo aburrimiento, Alonso y diana se la pasaron solo juntos, yo no tenía de otra que platicar con su amiga. Propuse irnos a bañar todos juntos, pero nos costó mucho convencer a la tonta de diana para que se nos uniera, estuvimos un par de horas bañándonos, se hacía tarde y las chicas decidieron que ya era hora de marcharse, yo quería quedarme un rato más, y Alonso se dio cuenta de que no las soportaba, las convenció de que se fueran solas, que nos quedaríamos unas horas más.
En cuanto se fueron, yo me quite el bañador y lo lancé a la arena, el hizo lo mismo y nos pusimos a nadar,  nos hacíamos un poco los tontos, lo sumergía bajo el agua, después el a mí, después nadamos de regreso a la orilla, nos quedamos acostados cerca del agua, comenzamos a hablar de nosotros, de nuestras vidas, de mis supuestas novias, de diana y su ex, yo poco a poco fui tratando de recordarle lo que había pasado la noche anterior, pero como no conseguía llevarlo hasta donde yo quería, decidí soltarlo sin pensarlo más.

−tengo ganas de hacerme una paja− le dije.
−pues háztela− contesto.
Me recosté, tome mi pene y me la empecé a sobar, no tarde mucho en conseguir una erección poderosa, empecé a  masturbarme lentamente, exageraba mis gemidos para llamar su atención, me estire completamente y acariciándomela, vi que Alonso también se recostaba, de lado, mirándome, entonces, me la tomo y siguió jalándomela, yo no dije nada, solamente deje que continuara, además ya lo habíamos hecho el uno al otro antes, después comenzó a hablar;
−así que, ¿no tienes novia?
−no, rompí con una chica hace poco tiempo, ya te había contado− conteste rápidamente.
−y ¿novio?
Voltee a verlo, un poco a sombrado, me extrañaba que pensara que yo era gay, le pregunte;
− ¿Por qué lo dices?
−no me hagas caso, es solamente una pregunta tonta, aunque no pasaría nada si me hubieras dicho que sí.
−no, nunca he tenido ningún novio−conteste, que en parte era verdad.
−pues, yo hace como un mes, que me metí con un chico.

Yo me senté de golpe y lo mire, mi pene salió disparado de su mano, pero al ver el susto que me lleve, me lo explico todo.

−había salido una noche de fiesta con mi hermano, me emborrache mucho y sin saber cómo termine en el baño con un chico haciéndome un oral, pero cuando termine, el me obligo a regresarle el favor, estaba tan tomado que no me pude resistir, se corrió en mi boca y se fue, yo solo me quede ahí sin saber qué hacer. Decidí guardarme el secreto, eres la primera persona a la que se lo cuento Fer.
No me atreví a decirle nada, el me miro, me recosté de nuevo y antes de que yo pudiera hacer algo, se metió mi pene en su boca, esa sensación me encantaba, tenía sus brazos rodeando mis piernas, lo hacía tan bien, que me hizo dudar si solo se la había comido a uno en plena borrachera, marcaba sus dientes en mi carne y se la metía hasta el fondo, después de estar un rato chupándomela, se la saco y me empezó a lamer la punta, lo hacía dando rápidos movimientos con la lengua sin ninguna pena, a mi aquello me tenía en las nubes y no quise detenerlo en ningún momento, subía por mi abdomen,
dando pequeños besos, hasta llegar a mi pecho, comenzó a morderme los pezones, yo puse unas de mis manos en su nuca y con la otra empecé a masturbarme, lo tome del cabello, volví a guiarlo para que bajara de nuevo, no tarde mucho en correrme, después, se recostó y comencé a hacerle un oral, después de que terminara, me acosté a su lado, estábamos frente a frente, sentía su aliento en mi cara, deje que me besara, recorría mi cuello, permanecimos abrazados por un rato, más tarde nos pusimos los bañadores y regresamos al hotel sin decirnos nada. Aquella noche no pude dormir, me la pase pensando en Alonso.



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viernes, 1 de agosto de 2014

EL DIARIO DE FER CAPITULO 14



CAPITULO 14
“BAJO LAS SABANAS”

Ese día en la noche llegamos al hotel de Cancún totalmente cansados del viaje, tío Guillermo había reservado dos recamaras en una se quedarían él y Octavio y en la otra Alonso y yo.
Al día siguiente, después de desayunar en el restaurante del hotel, decidimos salir a caminar un poco para conocer el lugar, era sábado y se podía encontrar a mucha gente, que salía y entraba de diversas tiendas, llamábamos mucho la atención, éramos cuatro, bueno, en realidad tres chicos guapos, sin playera y yo que me sentía excluido del grupo con mi cuerpo de adolecente anémico.
Después de un rato de caminata, Alonso me pidió que lo acompañara a comprar un bañador, entramos a una tienda, el escogió uno y se metió a los probadores, toma uno, me dijo, pero llevaba suficiente ropa para pasar el viaje cómodo, además yo era más de shorts aguados. Al poco rato el salió con uno realmente pequeño, de color negro que lo hacía lucir muy bien.
− ¿Qué tal me veo? – dijo.
−realmente sexi−pensé.
− te queda bien−conteste.

Después de haber comprado unas cuantas cosas más, todos nos dirigimos a la playa, mi entras Octavio y Guillermo se acostaron a tomar el sol, Alonso y yo fuimos a conocer la playa, caminamos en la orilla, las olas del mar podían mojar mis pies, estábamos platicando de sus novias, y de cosas del amor, aunque en ese tema yo no podía opinar mucho.
Podía ver a muchos chicos guapos, bronceados, sin camisa que solo podía voltear a ver de reojo, de regreso, una chica se atravesó en nuestro camino.
−hola, me llamo lupita, es qué mi amiga quiere saber sus nombres− dijo mientras señalaba a la otra parada algo lejos de nosotros.
Antes de que pudiera salir una palabra de mi boca, Alonso ya había contestado que porque no le decía a su amiga que viniera a preguntar ella misma. La chica, camino  hacia su amiga, la tomo de la mano y la llevo hasta donde estábamos nosotros.


−ho, hola... me llamo diana− algo nerviosa−
−mucho gusto diana, soy Alonso y él es mi primo Fernando−contesto mientras les daba la mano−
−y ¿son de aquí, o están de paseo?
−venimos desde el DF bueno yo soy de Madrid.
−enserio eres de España, genial−contesto lupita.
Platicamos un rato con las chicas y accedieron a acompañarnos hasta donde estaban esperándonos Octavio y mi tío, ellas eran de Cancún así que podían ir de un lugar a otro sin miedo a perderse.
Apenas llegamos y comimos algo, Guillermo saco un balón para que jugáramos un partido de futbol, en un equipo el, tabo y lupita y en el otro; Alonso, diana y yo, en realidad era malísimo para los deportes, en conjunto de que los otros dos de mi equipo se la habían pasado tonteando todo el partido, terminamos perdiendo.
Ya era algo tarde, mi primo y Guillermo se fueron al hotel que no se encontraba muy lejos de donde estábamos, nosotros nos quedamos viendo como el sol, con ese hermoso tono anaranjado se metía en el horizonte. De repente vino a mi mente la vez en que había visto ocultarse el sol junto a Raúl, recordaba sus brazos rodeándome y su cabeza recargada en mi hombro.
−primo ¿te pasa algo?−pregunto Alonso mientras me acariciaba el cabello.
−no te preocupes, solo estaba recordando algo.
Se levantó y se colocó a un lado de diana, no podía alcanzar a escuchar de que platicaban, solamente me percaté de que le había dado su número, yo me había quedado con su amiga que era realmente molesta, empalagosa, parecía que me quisiera violar o algo por el estilo, entonces mi primo y la chica caminaron hasta que ya no pude verlos, me quede con lupita tratando de soportarla. Los minutos me parecían eternos, no sabía dónde estaba Alonso, el hecho de quedarme ahí solo me aterraba, no conocía, ni siquiera el camino de regreso al hotel.
Al poco rato aparecieron, diana se acercó a mí y se despidió, la note algo molesta, pero no quise preguntar.
−baya Alonso, ya era hora.

−cálmate, te pareces a mi mama, regañándome− contesto mientras me ponía su brazo alrededor del cuello.
Caminamos de regreso, llegamos, al parecer ya estaban todos dormidos, nos bañamos y nos acostamos a ver televisión un rato antes de dormirnos. Buscando algún buen programa, se encontró con una película porno, me pregunto si podía dejarla a lo que conteste que sí, más tarde dijo;
−esa chica me dejo realmente, caliente, me dan ganas de jalármela.
−pues, hazlo− conteste algo nervioso.
Bajo su short, quedándose solo con su bóxer blanco, podía ver un gran bulto formado entre sus piernas, pero disimulaba ver solamente la televisión, lo tomo con su mano y sobaba lentamente, pasaba su mano sobre su abdomen, después de un rato, bajo completamente su bóxer quedándose totalmente desnudo a mi costado, se siguió masturbando, yo no aguantaba más y decidí acompañarlo, aunque me daba un poco de pena que me viera desnudo. Ahí estábamos los dos, empezando a sudar, con nuestros penes totalmente erectos, lo voltee a ver, me miro, y después me la tomo con su mano y me la empezó a jalar, yo correspondí haciéndole lo mismo, no era la primera vez que tenía su miembro en mis manos, pero él no lo sabía y el hecho de que ahora lo hiciera, con el totalmente despierto me prendía aún más, sentía su palpitar en mis manos y como gemía de placer, fui el primero en terminar, me soltó y se acomodó para que yo pudiera continuar con él, después de unos cuantos minutos sentí, como su liquido ya recorría mis dedos, nos quedamos recostados un rato antes de irnos a lavar sin cruzar ni una sola palabra, apagamos la luz y la  televisión, nos quedamos totalmente dormidos, cada uno de su lado de la cama, aunque la sensación de querer más y de saber que tal vez lo podía conseguir no me dejaba  dormir.



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