TEMPORADA 2
PERDONAME
CAPITULO 30
La hora había
llegado, eran las siete de la tarde cuando julio paso por mí, mis amigos nos
esperarían en el karaoke bar, estaba nervioso y sudando frio.
− ¿estás bien?−dijo
mi amigo colocando su mano sobre mi pierna y dando un suave apretón, respondí
con un leve suspiro.
−confía en que todo
va a salir bien, vale.
Llegamos, al parecer
todos estaba dentro ya, entramos, nos dirigimos a la mesa del centro donde ya
nos esperaban, me saludan todos, noto una especie de nerviosismo en el aire,
paula regresa de la barra con una copa de dios sabe que, aun no se imagina lo
que está por pasar esta noche. Necesito rápido un trago así que voy por él,
mientras espero, volteo a verlos, todos riendo, juntos, ciento una especie de
presión en el pecho solo de pensar que esta puede ser la última vez que quieran
estar conmigo.
Una hora después, me
encuentro totalmente ebrio, tomando de una especie de embudo sobre mi cabeza
que sostiene leo, todos gritan fondo y sin más me lo acabo, veo a todos mis
amigos felices, en su rollo cada uno, me paro a bailar, solo junto a la mesa,
me sigue Yoli, tarareamos las canciones de fondo, hasta que decididos subimos
al escenario. Los chicos nos aplauden y
se unen a nosotros, mientras tratamos de seguir la pista, cantando, dando
nuestro mejor show, al terminar, me quedo sobre el pequeño escenario y pido que
me pongan una canción especial, apenas me doy cuenta que estoy solo y todos me
quedan mirando, bien dicen que el alcohol te da mucho valor.
Comienza la pista,
tomó el micrófono y dedico la canción a paula, que sorprendida se acerca al pie
del escenario. Si ayer tuviste un día gris, tranquilo yo hare canciones para
ver si así consigo hacerte sonreír…
Esa canción de Alex
ubago habla por mí, de pronto un silencio se hace en el lugar, solo somos la
pista y yo. Termino sin antes decir; pase lo que pase, quiero que sepas que te
quiero muchísimo. Bajo y ella se lanza sobre mis brazos mientras, puedo
escuchar algunos aplausos en el fondo, ella se aparta de mí, con los ojos
llorosos y es ahí cuando sé que ha llegado la hora.
Tomo su mano y la
dirijo a la terraza, hasta la parte más alejada donde nadie pueda molestarnos y
mucho menos escucharnos, para poder hablar con total honestidad, nos sentamos a
la orilla de unos maceteros, tomo mi
copa y le digo; salud. Alza la suya. Me la tomo de un golpe tratando de
tomar valor y hacer tiempo de encontrar las palabras correctas.
−que pasa fer ¿Por
qué me has traído hasta aquí?−pregunta con un tono muy dulce.
Antes de decirle,
quiero pasar unos minutos más con ella, sé que después de esto, no volverá a
hablarme, saco de mi bolsillo un chocolate, de sus favoritos, lo parto en dos y
le doy la mitad, la noche ya ha caído sobre la ciudad, sobre nosotros una media
luna, iluminándonos.
Mientras ambos
comemos, comienzo a decir; sabes, desde que te conocí me caíste súper
mal−sonrió− pero con el tiempo, nos comenzamos a tratar más y me pude dar
cuenta que eras una niña súper especial, siempre estabas ahí cuando te
necesitaba, apoyándome en todo, eres la mejor amiga que he tenido…
− ¿Por qué me estás
diciendo todo esto?− interrumpe extrañada.
−solo escuchame
vale, tengo algo muy importante que decirte, desde hace muchísimo tiempo te he
venido ocultando muchísimas cosas, cosas que se han acumulado al punto de
convertirse en una carga para mí, sabes, a ustedes mis amigos no les puedo
mentir, a ustedes no…. –tomo sus manos− paula, me gustan los niños, soy gay,
perdón por no habértelo dicho antes.
Me queda viendo a
los ojos y yo a ella, su cara es totalmente inexpresiva, queda en shock, por
varios minutos, mueve su boca tratando de decir algo, pero finalmente se calla.
−sé que de vi a
vertelo dicho antes…
Antes de que pueda
decir algo más me sorprende preguntando; ¿has tenido algo que ver con mi novio?
Instintivamente
respondo no, rápidamente, después continuo diciendo; perdoname, solo… solo no
quiero hacerte daño, Raúl y yo, fuimos pareja hace tiempo.
Me suelta las manos
y se queda callada una vez más, mirando hacia delante fijamente, de pronto una
primer lagrima cae por su mejilla.
− ¿no querías
hacerme daño? No crees que ya es muy tarde para eso, pensé que eras mi amigo.
Se levanta y camina
a toda prisa, alejándose de mí, puedo ver que se limpia las mejillas, me siento
como un idiota, como el peor de los amigos, paula no se merece todo esto, me
siento y me echo a llorar…
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